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Factores de Riesgo

  1. Genético: Hay componentes genéticos que crean la predisposición a generar hernias. Hay mayor riesgo de desarrollar una hernia si hay un familiar de primer grado con hernia, especialmente si es mujer. Estos componentes genéticos están relacionados a la formación disbalanceada de las fibras de colágeno en los músculos y fascias, con más colágeno tipo III, inmaduro y débil, que colágeno tipo I, que es mas fuerte.
  2. Género: Hombres tienen un mayor riesgo de hernias en general que las mujeres, aunque algunas hernias como las femorales son más frecuentes en mujeres.
  3. Raza: No existe evidencia de que haya alguna predisposición étnica correlacionada con el desarrollo de hernias.
  4. Dieta: Una dieta con bajo contenido de fibra, puede resultar en pacientes con un hábito intestinal muy lento, lo cual puede aumentar la presión intra abdominal, aumentando el riesgo de hernia.
  5. Peso: La obesidad u obesidad mórbida aumentan el riesgo de desarrollar hernia, sobretodo posterior a una cirugía abdominal cualquiera. Por lo tanto es recomendable estar lo más cerca posible al peso ideal para la estatura o Índice de Masa Corporal menor de 30kg/m2.
  6. Ejercicio: El ejercicio practicado en forma regular es protector contra la formación de hernias, sobre todo si fortalece la pared abdominal, evitando que se agranden los orificios naturales de la pared. La mayoría de los ejercicios son seguros, especialmente yoga y pilates. Pocos ejercicios están relacionados con aumentos de la presión intrabdominal y mayor riesgo de hernia, como son las sentadillas y saltar. Si hay una hernia diagnosticada, el detener los ejercicios físicos empeora el problema, ya que debilita la pared abdominal, permite el aumento de peso y por lo tanto el aumento de tamaño de los orificios naturales de la pared abdominal.
  7. Trabajo con cargas pesadas: El trabajo frecuente cargando objetos pesados si predispone al desarrollo de hernias, pues a diferencia del levantamiento orientado de peso en un gimnasio, la mecánica del levantamiento de objetos pesados en el trabajo, no incluye de forma regular los músculos de la pared abdominal, Pero si los somete a un aumento de la presión intrabdominal.
  1. Tos crónica: Toser eleva más la presión abdominal que cualquier carga de objetos pesados, y si es en forma repetitiva (fumar, asma, epoc, reflujo gastroesofágico, rinitis) se incrementa el riesgo de hernia.
  2. Fumar: fumar tabaco, marihuana u otros inhalantes causará tos, la cual si se presenta repetitivamente, eleva el riesgo de hernia. Además la nicotina en cualquier presentación compromete la cicatrización de los tejidos, por lo que si el paciente va a ser o ha sido sometido a cualquier procedimiento quirúrgico, debe dejar de fumar.
  3. Embarazo: Por sí mismo eleva la presión intrabdominal, aunque no hay evidencias que esta presión pueda causar hernia, sin embargo si existe una hernia previa o una tendencia a desarrollar hernia, esta se puede hacer manifiesta durante el embarazo o durante el trabajo de parto.
  4. Prostatismo o pujo vesical: Si hay crecimiento prostático, los hombres tienden a hacer esfuerzos para mantener el calibre del chorro urinario o vaciar completamente la vejiga. De la misma forma que en el estreñimiento crónico, se aumenta la presión intrabdominal y la predisposición a la formación de hernia. Las mujeres con prolapso vesical o cistocele, pueden presentar pujo urinario crónica y similar tendencia a la hernia. Ambas patologías deben ser manejadas por un urólogo antes de someterse a cualquier cirugía de hernia.
  5. Esteroides: inmunosupresores o quimioterapia: Todos son medicamentos que disminuyen o alteran la cicatrización, aumentando el riesgo de hernia incisional.
  6. Ascitis: Similar a otros factores previamente citados, la ascitis aumenta la presión intrabdominal, dilatando los orificios naturales de la pared abdominal. Aumentando significativamente el riesgo de hernia.
  7. Diabetes: Si está pobremente controlada, también altera la cicatrización, aumentando el riesgo de hernia incisional.